Turismo de Lisboa cria “miradouros virtuais” – 15/04

Por Fanny Chevillotte

O Turismo de Lisboa, representado por Vítor Costa, o director geral deste departamento, em conferência no dia 15 de Abril falou sobre o projecto “Miradouros Virtuais”. Costa afirma que os miradouros são elos que constituem “um instrumento de promoção” da beleza da capital, “impossível de resistir”. O Turismo de Lisboa, em seu sítio na internet,destaca os miradouros como uma especialidade turística que a cidade oferece.

São mais de 30 os miradouros existentes em Lisboa, entretanto o website possui somente 10 miradouros virtuais. Ná pagina é possível aplicar zoon nas imagens panorâmicas, utilizando a perspectiva de alguém que esteja a desfrutar da vista, além desta funcionalidade existem outras como a visão em 3D de monumentos e sua história, mapas do entorno dos miradouros, entre outras.

A tecnologia foi desenvolvida pela empresa Versus, que poderá ser utilizada em complemento aos guias de turismo tradicionais, pois permite ao visitante uma visão aérea da morfologia de Lisboa. Os miradouros proporcionam perspectivas diferentes e pairam sobre a azáfama diária e são sempre banhados pelo sol. O miradouro do Adamastor, o mais próximo do Tejo, que segundo o adágio popular, herdado do tempo das Invasões Francesas, é o miradouro de “ver navios do alto de Santa Catarina”, não se tornou virtual.

Link: http://www.visitlisboa.com/Conteudos/Miradouros-Virtuais.aspx

Jornal ABC – 04/04

Bar, circo y proyecto social

Belén Rodrigo, corresponsal

Con una de las mejores vistas sobre el centro histórico de Lisboa, Chapitô es uno de los locales recomendados en todas las guías turísticas del país vecino. Una terraza, un restaurante, un teatro, una compañía y sobre todo, un original proyecto social inspirado en el circo es lo que se esconde en este rincón lisboeta ubicado en la Colina do Castelo. Teresa Ricou, conocida en Portugal como Teté, la mujer payaso, ha sido la mentora y creadora de dicho proyecto, una asociación sin fines lucrativos que promueve a través de las artes y del espectáculo la integración social de los jóvenes con problemas sociales.

Camino hacia el Castillo de San Jorge, en una de las muchas calles que suben de la Baixa lisboeta hasta la colina más alta del centro histórico, donde se encuentran las ruinas de esta fortificación medieval, se debe hacer una parada obligatoria en Chapitô. Al atravesar una pequeña puerta que da entrada a esta casa descubrimos una fantástica panorámica sobre la ciudad, divisando el río Tajo, la Plaza del Comercio, la Catedral o Sé y las simétricas calles de la baixa pombalina, plan diseñado tras el terremoto que asoló Lisboa en 1755. Nada mejor que contemplar desde allí un atardecer o disfrutar de una agradable noche de verano.

Una de las zonas de la terraza está reservada para comidas y cenas mientras que en la otra se puede tomar un simple café, un aperitivo o picar algunas tapas y bocadillos. El restaurante “Restô” cuenta igualmente con una vista privilegiada, y entre sus especialidades se encuentra la raya con salsa de champagne y el cerdo negro con salsa de mango y malagueta. Desde la terraza se puede acceder directamente al escenario del teatro o tienda, como es conocido. Y desde la puerta colindante al restaurante entramos en la Casa Chapitô, donde está la biblioteca. Este centro cuenta con una intensa agenda que contiene desde representaciones teatrales hasta charlas, coloquios, conciertos y bailes. Como público, una interesante mezcla de portugueses y extranjeros. Se escucha hablar portugués (también con acento brasileño), inglés, francés, italiano y mucho español.

Chapitô existe oficialmente desde 1981, año en el que el sueño de un grupo de amigos se hizo realidad. Teté logró reunir a artistas e intelectuales para dar forma y consistencia al proyecto que ha sabido cautivar tanto a la sociedad como a diversos sectores del mundo de las artes. Una vez tomado forma, se logró diseñar una estrategia junto a empresas y entidades gubernamentales, portuguesas y extranjeras.

El éxito de Chaitô reside en gran parte en la forma que conecta con el pueblo. La manifestación artística, portadora de un mensaje, llega al día al día de las personas, a su mundo cotidiano y consigue así establecer una relación con al sociedad y la cultura. En 1986 Chapitô se instaló definitivamente en el actual local ganando así su reconocimiento público. Después de llevar a cabo varias obras en el edificio se logró realizar un innovador curso para formar artistas y que representaron en su día la primera generación de payasos profesionales en Portugal. Desde 1991 funciona la Escuela Profesional de Artes y Oficios del Espectáculo.

Queda así resumido, en pocas palabras, lo que podemos encontrar en Chapitô. Pero lo mejor es imposible de contar porque es la propia experiencia de visitar el espacio y conocer de cerca el proyecto lo que nos permite apreciar mejor todo lo que se esconde en este edificio. Tal y como dice Teté, “Chapitô es una casa, como tantas otras, una vieja casa llena de historias donde las paredes hablan diferente”.

DW Rádio (Língua Portuguesa) – 31/03

Parque Nacional de Peneda Gerês

Por João Carlos, correspondente

O Parque Nacional de Peneda Gerês, na região do Minho, é um exemplo de preservação da biodiversidade em Portugal. Em parceria com o vizinho Xurés, em Espanha, a preocupação sempre presente está virada para a protecção da natureza, sobretudo de importantes espécies faunísticas e florísticas em risco de extinção, como o lobo e a cabra selvagem. Reportagem de João Carlos, no ano internacional da biodiversidade.

Link: www.dw-world.de/portugues


Jornal ABC – 13/12

Palacio de Seteais: La leyenda de los siete ayes

por Belén Rodrigo

Lanzaron a una bella mora la maldición de que moriría tras suspirar siete veces. Siete melancólicos ayes que fueron pronunciados a las puertas de este palacio, cuyos aposentos son páginas de la leyenda que cuenta su historia. El palacio de Seteais, elegante obra arquitectónica del siglo XVIII, es hoy un aristocrático hotel, cuya ubicación en la sierra de Sintra le da un inigualable toque romántico y misterioso. Su origen se remonta a 1783, cuando el cónsul holandés Daniel Gildemeester mandó construir el edificio como residencia en una porción de tierra —conocida como la finca de la alegría— cedida por el Marqués de Pombal. En 1800 el edificio pasó al marqués de Marialva, con quien se construyó el arco de triunfo de la entrada, como un homenaje al Príncipe regente y futuro Rey Don Juan VI. Cambió sucesivamente de propietarios hasta que en 1946 fue adquirido por el Estado portugués.

Pero lo que contábamos es que son dos las más populares leyendas sobre el origen de su nombre. La más sencilla dice que, cuando se pronuncia un ¡ay! desde el mirador, el eco repite la exclamación otras seis veces. Y la más popular se remonta al siglo XII, a los tiempos de Afonso Henrique, primer Rey de Portugal. Cuando Sintra pertenecía a los árabes, uno de los primeros caballeros cristianos en subir a esta sierra fue Don Mendo de Paiva, quien descubrió una puerta secreta por la que huían los musulmanes de la fortaleza. Entre ellos, una bella mora con su ama a quienes hizo prisioneras. A la joven, cuando era niña, le había echado una maldición una hechicera que odiaba a su madre por haberle robado el hombre que amaba. Un embrujo por el que moriría el día en el que suspirase siete veces. Don Mendo, sin creer en las palabras del ama, envió una escolta para traerlas. Y a su vuelta, la bella mora había fallecido después de pronunciar siete veces «¡ay!» con toda tristeza. En su memoria, Don Mendo llamó a aquel lugar Seteais (recordando los siete «ayes» que causaron su muerte).

Hoy el lugar es un lujoso hotel de treinta habitaciones por el que han pasado Agatha Christie, Bono y sus colegas de U2, David Bowie, Brad Pitt, Mel Gibson o Maria Callas. Entre sus muchos atractivos se encuentran sus frescos de los siglos XVIII y XIX. La sala Pillement, con escenas figurativas del pintor francés que da nombre a la misma. El Salón Nobre, cubierto de scenas mitológicas. Todo ello, entre puertas lacadas en oro, mobiliario del siglo XVIII, tapicería, paredes forradas de seda o un pequeño jardín al estilo Versalles.

Su entorno e historia han convertido al Palacio de Seteais en uno de los lugares más solicitados para celebrar bodas. En un pequeño rincón, en el peñasco de la «saudade», se dan cita las parejas y familiares para la tradicional petición de mano. En los jardines exteriores, conciertos de música clásica convierten el local en escenario de veladas románticas a la luz de la luna. Siempre, las puertas del palacio están abiertas para todos los que quieran conocer su historia, disfrutar de su señorío o sumergirse en su leyenda.

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