Bar, circo y proyecto social
Belén Rodrigo, corresponsal
Con una de las mejores vistas sobre el centro histórico de Lisboa, Chapitô es uno de los locales recomendados en todas las guías turísticas del país vecino. Una terraza, un restaurante, un teatro, una compañía y sobre todo, un original proyecto social inspirado en el circo es lo que se esconde en este rincón lisboeta ubicado en la Colina do Castelo. Teresa Ricou, conocida en Portugal como Teté, la mujer payaso, ha sido la mentora y creadora de dicho proyecto, una asociación sin fines lucrativos que promueve a través de las artes y del espectáculo la integración social de los jóvenes con problemas sociales.
Camino hacia el Castillo de San Jorge, en una de las muchas calles que suben de la Baixa lisboeta hasta la colina más alta del centro histórico, donde se encuentran las ruinas de esta fortificación medieval, se debe hacer una parada obligatoria en Chapitô. Al atravesar una pequeña puerta que da entrada a esta casa descubrimos una fantástica panorámica sobre la ciudad, divisando el río Tajo, la Plaza del Comercio, la Catedral o Sé y las simétricas calles de la baixa pombalina, plan diseñado tras el terremoto que asoló Lisboa en 1755. Nada mejor que contemplar desde allí un atardecer o disfrutar de una agradable noche de verano.
Una de las zonas de la terraza está reservada para comidas y cenas mientras que en la otra se puede tomar un simple café, un aperitivo o picar algunas tapas y bocadillos. El restaurante “Restô” cuenta igualmente con una vista privilegiada, y entre sus especialidades se encuentra la raya con salsa de champagne y el cerdo negro con salsa de mango y malagueta. Desde la terraza se puede acceder directamente al escenario del teatro o tienda, como es conocido. Y desde la puerta colindante al restaurante entramos en la Casa Chapitô, donde está la biblioteca. Este centro cuenta con una intensa agenda que contiene desde representaciones teatrales hasta charlas, coloquios, conciertos y bailes. Como público, una interesante mezcla de portugueses y extranjeros. Se escucha hablar portugués (también con acento brasileño), inglés, francés, italiano y mucho español.
Chapitô existe oficialmente desde 1981, año en el que el sueño de un grupo de amigos se hizo realidad. Teté logró reunir a artistas e intelectuales para dar forma y consistencia al proyecto que ha sabido cautivar tanto a la sociedad como a diversos sectores del mundo de las artes. Una vez tomado forma, se logró diseñar una estrategia junto a empresas y entidades gubernamentales, portuguesas y extranjeras.
El éxito de Chaitô reside en gran parte en la forma que conecta con el pueblo. La manifestación artística, portadora de un mensaje, llega al día al día de las personas, a su mundo cotidiano y consigue así establecer una relación con al sociedad y la cultura. En 1986 Chapitô se instaló definitivamente en el actual local ganando así su reconocimiento público. Después de llevar a cabo varias obras en el edificio se logró realizar un innovador curso para formar artistas y que representaron en su día la primera generación de payasos profesionales en Portugal. Desde 1991 funciona la Escuela Profesional de Artes y Oficios del Espectáculo.
Queda así resumido, en pocas palabras, lo que podemos encontrar en Chapitô. Pero lo mejor es imposible de contar porque es la propia experiencia de visitar el espacio y conocer de cerca el proyecto lo que nos permite apreciar mejor todo lo que se esconde en este edificio. Tal y como dice Teté, “Chapitô es una casa, como tantas otras, una vieja casa llena de historias donde las paredes hablan diferente”.
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