19/10/2009
por Mariana Delgado
Pedro Santana Lopes: “Portugal tiene cultura socialista, el centro derecha aquí es un intruso”
por Belén Rodrigo
Pedro Santana Lopes marca diferencia, como político y como persona. Dicen de él que tiene siete vidas y ya pasó tiempos en los que le dieron por “políticamente muerto”. Ha estado al frente del ayuntamiento de Figueira da Foz, de Lisboa, y del Ejecutivo luso, y tras unos años alejado del poder, se presenta para alcalde de la capital lusa, elecciones que se celebran el próximo domingo, dos semanas después de las legislativas que dieron la victoria a los socialistas. Recibe a ABC en plena campaña y acepta hablar de la situación política de su país y de su partido, el centro derecha (PSD), sin olvidar su objetivo, retomar el trabajo iniciado en Lisboa que le obligaron a abandonar. En su vuelta, su partido le apoya, pero no le arropa, “hago la campaña solo, en las calles, me gusta así, es mi estilo y mi forma de ser”.
P.- ¿Es difícil comenzar una campaña después de la derrota de su partido en las legislativas?
R.- Es políticamente más difícil, aunque en Lisboa los resultados han sido buenos. Si sumamos los votos del PSD, CDS-PP y los dos partidos pequeños que forman la coalición por la que me candidato, tuvimos un 5 % más de votos que el PS. Las elecciones locales son diferentes a las nacionales pero al estar tan próximas es poco probable que la gente cambie de voto.
P.- ¿Sorprendido por la derrota?
No, únicamente un poco por la diferencia. Hubo una oportunidad perdida de ganar por un conjunto de circunstancias. Competí con Manuela Ferreira Leite hace un año y expliqué porqué no se debía presentar a la presidencia del PSD. A partir del momento que fue elegida hice todo lo posible para ayudarla, hay un tiempo para guerras y otro para unirnos. Mi partido la escogió por eso la culpa de haber perdido no es únicamente de ella.
P.- ¿Y qué le pareció el mensaje “antiespañol” de Ferreira Leite en la campaña?
La excesiva concentración de la campaña en el AVE y en las cuestiones relacionadas con España marcó un giro en la misma. El PS fue hábil y aprovechó bien esa situación. No voy a comentar sus palabras pero debo decir que estoy a favor del AVE. Fui diputado europeo entre el 86 y 89, cuando no había autopista entre Madrid y Lisboa. La situación era la misma, España realizando la autopista hasta Badajoz y en Portugal muchas personas estaban en contra de unirla a Lisboa. Para un país tan periférico es muy importante estar conectado por las vías rápidas al resto de Europa.
P.. ¿Van a cambiar muchas cosas en su partido después del 11 de octubre?
No lo sé, se analizará bien la situación y luego veremos las consecuencias. El PSD ha tenido muchos líderes en los últimos tiempos y necesita serenidad.
P.- ¿Es posible pensar en Santana Lopes como alcalde de Lisboa y presidente del PSD?
No, únicamente como alcalde
P.- ¿Qué está pasando en la política portuguesa?
En Portugal hay una cultura social con una marca socialista fuerte. Desde el 25 de abril, el PSD únicamente logró gobernar más tiempo con Cavaco Silva, que fue una excepción. Durão Barroso entró para primer ministro, perdone la presunción, porque gané las municipales en el 2001 en Lisboa a João Soares, cuando nadie lo esperaba. Guterres se dimitió y entró Barroso, que duró dos años. Yo entré en la decadencia de aquel gobierno y Sampaio lo disolvió. Casi cinco años después se puede ver cómo las cosas siguen una lógica respecto a dicha fuerza socialista. Manuela Ferreira Leite, que podía haber ganado las elecciones, acaba por tener un resultado igual al mío en 2005, cuando me presenté frente a Sócrates. Y él, a quien muchos daban por perdido en esta batalla, ha conseguido ganar.
P.- ¿Encuentra una explicación?
El centro derecha en Portugal es un intruso. En cinco años el PS perdió el gobierno y Lisboa, y en el mismo tiempo lo recuperó. Ahora continuará otros cuatro años en el Gobierno y están haciendo todo lo posible para mantener Lisboa, con una lista que engloba a Antonio Costa, Roseta y Sá Fernandes, que piensan los tres cosas totalmente diferentes en temas fundamentales. En Portugal la anormalidad es normal, hay dos pesos y dos medidas en donde algunos políticos utilizan la justicia para atacar a sus adversarios políticos y España sabe muy bien lo que es eso. El PP ha sido muy investigado.
P.- ¿Siente el apoyo de su partido?
Yo creo que ya se han acostumbrado a verme correr solo. La presidenta ha sido impecable
He tenido el apoyo de las principales figuras del partido pero no en la campaña, también están cansado, hubo las europeas, las legislativas. Interiormente me apoyan. Hago la campaña solo, en las calles, me gusta así, es mi estilo y mi forma de ser. Hace poco me decían “usted ni su partido tiene detrás de sí”. Ya no me extraña, siempre hice campañas así. Soy un personaje un poco al margen del sistema. Mi equipo trabaja solo y puede ganar. El verdadero sondeo para estas elecciones fue el día 27. Eso sí, debo decir que es más normal que gane el presidente que está en funciones, pero puede perder.
P.- Después de haber estado apartado un tiempo de la política activa, ¿por qué regresa?
Fue un camino interrumpido involuntariamente y me quedé con el deseo de volver. Me encanta el trabajo del poder local. Tenía un sabor amargo, ácido, por haber salido del ayuntamiento de Lisboa por circunstancias excepcionales, no era lo que quería.
P ¿Se ha arrepentido de aceptar en su día sustituir a Barroso como primer ministro?
Si supiese lo que me iba a pasar no hubiese ido pero en ese momento no tuve alternativa, tuve que decir que sí, porque de lo contrario era una traición. Mi partido quería que fuese yo quien sustituyese a Barroso y si hubiese dicho que no, dirían que era un egoísta. Creo que he conseguido asimilar bien mi pasado, estoy en la lucha otra vez y en serio, por lo que quiero hacer ahora y en el futuro. Pasé página y quiero pensar en lo que voy a hacer en los próximos años.
P.- Sampaio disolvió el Parlamento cuando era primer ministro. ¿Cree que Cavaco Silva puede hacer lo mismo si Sócrates decide gobernar en mayoría relativa?
Es poco probable, tendremos elecciones presidenciales en breve. Vamos a tener un periodo de algunos años estabilidad. El primer ministro tiene condiciones para gobernar los cuatro años, y eso es deseable para Portugal, la estabilidad. Si Cavaco Silva fuese reelegido no sé lo que pasará.
P.- ¿Portugal está siendo muy perjudicado con esta inestabilidad?
La inestabilidad política perjudica mucho al país para su imagen en el extranjero, para la economía, la inversión nacional e internacional, la imagen del país, cotización de las agencias de rating internacional, etc.. Es bueno entrar en una fase de serenidad institucional, Portugal necesita la estabilidad para poder entrar en el proceso de recuperación mundial porque si no se queda atrás. Es esencial la estabilidad institucional
P.- ¿Y el PSD aprender a ser una buena oposición?
Exactamente, ahora esa es su obligación
P.- Lisboa con sentido, su eslogan. ¿Qué no tiene sentido en Lisboa?
Que una buena parte del a capital esté entregada a manos del Estado por causa de las conmemoraciones del centenario de la República, que no se apruebe ley de rentas como hizo en España, la completa ensaladilla rusa del equipo que dirige el actual ayuntamiento…Lo importante del día 11 es saber si Lisboa va a tener un ayuntamiento que trabaja en junto con el Gobierno, pero es independiente, o un ayuntamiento sometido a los intereses del Gobierno. No es por ser el mismo partido. El Estado hace obras en Lisboa sin dejar que hable el ayuntamiento. Hay muchos intereses por detrás y hace falta cumplir las reglas
P.- ¿Qué papel merece Lisboa en el contexto europeo?
Tenemos una manía, como ocurre en España, la de querer ser plataforma intercontinental, placa giratoria entre diferentes partes del mundo. El papel de Lisboa es ser encuentro de civilizaciones, una ciudad que es más próxima del continente americano y la puerta de Europa, y que tiene una relación muy especial con África y Brasil. Es su plusvalía. Una capital histórica y a la vez capital de millones de personas que hablan la misma lengua. Forma parte de una península ibérica donde los dos estados se miran de manera desinhibida y sin complejos ni de superioridad ni de inferioridad. Es una ciudad para atraer inversiones, viajes de fin de semana, de media y larga duración. Por eso no puede perder su aeropuerto. Es un error estratégico que el alcalde de Lisboa deje a la ciudad sin aeropuerto sin ninguna pista, un error para la hotelería, comercio, para toda la ciudad
P.- ¿Piensa ya en proyectos en conjunto con Madrid y Barcelona?
Tenemos la obligación de hacerlo en el ámbito de la cultura, principalmente en el área de la nueva creación, diseño, moda, expresión contemporánea. Con Madrid hay mucho trabajo que hacer en conjunto en tema de transportes
P.- ¿Satisfecho con el peso político de Lisboa?
Puede tener mucho más, pero para eso hace falta que su área metropolitana debe estar más instituida… y ahora ni en los transportes tenemos ese poder. En Portugal a veces lo más fácil de hacer nunca se hace, se arrastra durante años, es incomprensible
P.- ¿Cuáles son los problemas de los lisboetas?
Tráfico, cargas y descargas, seguridad y degradación de las casas, falta de guarderías públicas. Poca atención para los más mayores. Es una ciudad muy envejecida, un tercio de la población tienen más de 65 años. Lo jóvenes se van. Es el gran desafío de traerles para Lisboa, rehabilitar casas. También tenemos el problema de los coches, en Lisboa entran 500 mil coches por día, un territorio que tiene únicamente 84 km cuadrados de área
Arreglar estos problemas es un desafío para diez años, pero hace falta trabajar desde el inicio.
Pido mayoría absoluta para darme estabilidad para gobernar que la otra vez no tuve
P.- ¿Siente que están siendo elecciones muy disputadas?
Hay otra vez mucho indecisos y vamos a ver quien gana en la recta final, como ocurrió en las legislativas, Sócrates ganó en el sprint final
P.- Cuando ganó en el 2001 dijo que su victoria fue causa para la salida de Guterres. ¿Qué puede cambiar ahora en Portugal si gana el día 11?
La capital del país se queda más competitiva y el poder más equilibrado. Para el país sería una señal de que los socialistas no consiguen todo lo que quieren. No pretendo ser alcalde para hostilizar al primer ministro, quiero trabajar con él, preciso de él pero debe convencerse que me va a necesitar porque Lisboa es esencial para el gobierno de un país
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